martes, 23 de octubre de 2012

No te engañes, no corras sin estar en forma.

   

Me encanta una frase de Diane Lee, un brillante fisioterapeuta canadiense, que dice “no puedes correr para ponerte en forma, debes estar en forma para poder correr”. A día de hoy, tal vez porque estamos acostumbrados a correr de jóvenes. A veces la razón que nos venden es que es la actividad perfecta para estar en forma. En otras ocasiones, hay gente que se calza las zapatillas porque ha decidido dar un vuelco en su vida y quiere hacer alguna actividad. Es habitual ver en películas o anuncios de televisión a hombres y mujeres guapos y atléticos corriendo por parajes agradables, con sus auriculares blancos y su ropa perfectamente combinada. Un modelo que nos hace aspirar a ser como ellos.


 La realidad es que la mayoría de la gente que corre no debería hacerlo. Muchos tienen sobrepeso, lo que aumenta el impacto sobre unas articulaciones en la mayoría de los casos inestables. Otros, cuentan con tobillos, rodillas o caderas mal alineadas que les predisponen a padecer una lesión o, por lo menos, a un desgaste excesivo que les pasará factura en el futuro. Es curioso cuando les preguntas. Te dicen que no pasa nada, que les duele, pero que con hielo y unos antiinflamatorios se les pasa a los pocos días. ¿De verdad? ¿A quién se le ocurre?

La regla número uno es, “si duele, no lo hagas”. La carrera debería provocar, en el peor de los casos, sensación de pesadez en los músculos, pero nunca molestias en las articulaciones, y desaparecer casi nada más terminar. En caso de que la molestia aparezca en las articulaciones significa que, claramente, la primera línea de defensa, el sistema muscular, ha fallado.

Mi recomendación es que escojas otro sistema para mejorar tu estado de forma, una bici por ejemplo, donde se reduzca el impacto. Empieza con un plan de acondicionamiento muscular en el que se realicenejercicios para el trabajo de estabilidad articular, sobre todo en rodilla, cadera y columna lumbar. Para esto deberás trabajar ejercicios de core y de extensión de cadera y rodilla a una sola pierna tipo lunges y peso muerto a una sola pierna.


 
Pierde el peso que pueda multiplicar el impacto sobre las articulaciones y entonces, sólo entonces, empieza con carrera suave en cinta. Piensa que la musculatura todavía no será capaz de mantener la estabilidad durante largas distancias, y que el impacto es casi el mismo a altas y bajas velocidades, por lo que deberás empezar series de no más de 5 minutos a una velocidad en la que te encuentres cómodo, e ir subiendo la duración. Entre series anda un minuto a 3-4Km/h para que esta musculatura estabilizadora descanse y se recupere y vuelve a intentarlo. En caso de que sigan apareciendo molestias en alguna articulación, no te preocupes, no se acaba el mundo por no poder correr. Elige otro sistema donde no haya tanto impacto. Piensa que la mejor manera para ponerse en forma son los sistemas intervalados con series de alta intensidad (HIIT), y para esto no es necesario poder correr. Nos sobra con una bici, elíptica, remo, piscina, o incluso unas escaleras.

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