martes, 18 de diciembre de 2012

Campo de batalla: Cena de Navidad



Las comilonas y las exageraciones típicas de Navidad están pasadas de moda. Sin dejar de disfrutar, come bien, bebe poco, tómatelo con calma y terminarás las fiestas con el mismo peso, mejores digestiones, menos estrés y menos resacas para olvidar.

No sirve de nada que durante el año intentes cuidarte y comer bien si al llegar la Navidad te saltas todos tus buenos propósitos y te hinchas a comer sin sentido. Las tentaciones son muchas, lo sabemos (grandes cenas, bandejas de dulces, celebraciones con alcohol), pero si no te excedes, evitarás grandes estragos en tu cuerpo y en tu cabeza.


Todo el mundo celebra la Navidad bebiendo y comiendo, así que puede que cuando llegues a casa ya hayas tomado algunos dulces en casa de tus familiares, unas cervezas y un aperitivo en el bar con tus amigos, un cóctel en una celebración inesperada…
Si no quieres que la comida te salga por las orejas y el alcohol te desborde:
-Evita. Los fritos, embutidos, frutos secos tostados o caramelizados, hojaldres y snacks, sobre todo si luego tienes una cena o comida navideña.
-Canapés. toma sólo un par de ellos, mejor los vegetales y sin mantequilla, fritos o salsas raras.
-Alcohol. Es lo que más calorías y estragos proporciona: si no hay más remedio, toma sólo una copa de vino o cerveza a sorbitos pequeños para que te dure. ¿Lo mejor? Agua, un zumo o un refresco light. Si tienes que conducir, CERO ALCOHOL, y no te montes con alguien que haya bebido, porque sea Navidad no disminuye el riesgo de accidentes.
- Aprovecha estas fiestas para hablar con aquellas personas a las que ves poco a lo largo del año. Entre los novios de tu prima y las andanzas de tus sobrinos, comerás menos cantidad y masticarás más despacio los alimentos, llegando a saciarte antes y olvidándote de las tentaciones más calóricas.
-Cuando te pasas una noche, el mejor desayuno son las frutas, verduras y zumos naturales. Son alimentos diuréticos y depurativos que te ayudan a eliminar los líquidos y a limpiar el organismo de las toxinas, facilitando el buen funcionamiento del cuerpo.
-La Navidad no es un maratón de calorías. Más bien, es una prueba de obstáculos donde cuando consigues llegar al postre, ni tienes hambre, ni tienes ganas. Si eres especialmente goloso/a, anticípate comiendo menos cantidad o preparando postres más ligeros como sorbetes, macedonias de frutas, gelatinas o helados con yogur en vez de nata.
-El baile es uno de los ejercicios más divertidos y con el que puedes quemar muchas calorías después de la cena. Es el momento de lucirte con tus clases de salsa o de tango, consumiendo las grasas extras del asado navideño.

El mejor consejo para esta Navidad es que disfrutes de la cena sin agobios. Pero no descuides tu entrenamiento, solo necesitas un poco de tiempo al día para mantenerte en forma y eliminar esas calorías que tomaste de mas en la comida.

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