domingo, 13 de enero de 2013

Calorías vacías




Tal vez hayas oído hablar de las calorías vacías pero no tienes idea de qué se tratan. Los nutricionistas hablan de calorías vacías para referirse a aquellos alimentos con mucho contenido calórico pero pobres en nutrientes. En otras palabras, son esas comidas que tanto nos gustan pero que resultan dañinas a nuestra salud si exageramos su consumo.

Algunos ejemplos de calorías vacías son los refrescos, la repostería industrial, las golosinas, y uno de los enemigos mas importantes de un deportista, el alcohol. Podemos exceptuar el vino, la cerveza y la sidra que si aportan vitaminas, pero hay que tomarlos con moderación. 


Gracias a esta falta de nutrientes, el cuerpo tiene que compensar esta falta con otros alimentos que si los contengan, los cuales al ser ingeridos aumentan también nuestra ingesta calórica, excediéndonos en la cantidad de calorías totales que deberíamos consumir normalmente.
A estas situaciones también se le suma que la mala proporción de nutrientes de los alimentos que contienen calorías vacías pueden aumentar las necesidades de vitaminas del tipo B debido a que este tipo de vitaminas se asocian a los procesos metabólicos del cuerpo los cuales se ven afectados por las altas ingestas de densidad energética.

Es importante destacar que este tipo de calorías suelen contener elevadas cantidades de azucares simples (mono y disacáridos) y lípidos poco saludables como grasas saturadas, siendo esta combinación de compuestos ideal para favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, colesterol y la diabetes tipo 2.

Por lo mismo es que lo mejor es llevar una dieta sana y equilibrada que sea lo más variada posible en cuando a tipos y grupos de alimentos y dejar la comida basura y el alcohol para ocasiones muy puntuales. 

Hoy sabemos que no se come sólo para mantener la salud, aunque éste sea obviamente el objetivo prioritario, sino también por placer y de acuerdo con nuestros hábitos alimentarios. Si estos dos últimos requisitos no se cumplen, la dieta, por muy bien programada que esté desde el punto de vista nutricional, no se consumirá y, en definitiva, habrá sido un fracaso.

Come frutas. En vez de calmar el hambre con un paquete de galletas, es mejor ir a la nevera en busca de una fruta, uno de los alimentos más saludables y deliciosos que existen. Las frutas son todo lo contrario a las calorías vacías: aportan muchísimos nutrientes y poquísimas calorías para cuidar tu silueta.
Inclínate por los granos enteros. Estos nos aportan fibras y antioxidantes. Reemplaza las rebanadas de pan blanco de tu desayuno por unas de pan de trigo integral o cambia los copos de maíz dulces por harina de avena.

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