lunes, 27 de mayo de 2013

Entrena la respiración.



En situación de reposo nosotros respiramos entre 12 y 15 veces por minuto, movilizando en cada respiración en torno a medio litro, lo que supone que cada minuto movilizamos entre 6 y 7,5 litros de aire.
 Dentro de las respuestas fisiológicas al ejercicio, la respiración aumenta para hacer frente al incremento de oxígeno que se precisa para aumentar la formación de energía imprescindible para realizar ejercicio físico.


 En situaciones de ejercicio muy intenso, la frecuencia respiratoria alcanza las 40-50 respiraciones por minuto y el volumen movilizado en cada respiración se sitúa en torno a 3-4 litros. Ello supone que en intensidades máximas de ejercicio, se movilizan entre 120 y 200 litros por minuto, variando lógicamente estos valores en función del tamaño corporal y características individuales.


Física de la respiración
  Los pulmones están conectados al exterior a través de las vías respiratorias y los cambios de volumen torácico son los que van a marcar la movilización del aire en un sentido u otro. Si la caja torácica aumenta su volumen, en su interior (en los pulmones) se genera una presión negativa que "chupa" el aire exterior y al entrar ese aire en los pulmones se equilibra la presión, estabilizándose el sistema. Si a continuación se disminuye el volumen de la caja torácica, en su interior se crea una presión positiva que "obliga" al aire a salir al exterior.
la mecánica respiratoria supone por tanto un cambio contínuo de presiones provocada por los cambios en el volumen de la caja torácica.


En situaciones de baja demanda respiratoria como cuando nos encontramos en una situación de reposo, se puede decir que la inspiración es la única fase muscular activa del ciclo respiratorio. En este caso la contracción del diafragma y de los músculos intercostales inspiratorios llevan a cabo el trabajo de la inspiración, mientras que para que se produzca la espiración, sólo se necesita que dejen de contraerse y se relajen los músculos inspiratorios, para que la elasticidad pulmonar y torácica ya comentada generen la suficiente presión positiva como para que el aire salga al exterior sin necesidad de que intervengan los músculos espiratorios.

 La respuesta ventilatoria al ejercicio supone el aumento de la frecuencia respiratoria (más respiraciones por minuto) y también del volumen de aire movilizado en cada respiración. Ello implica mucho más trabajo y además debe ser realizado de forma mucho más rápida, con lo que tanto la inspiración como la espiración requieren la intervención activa de la musculatura específica. En la inspiración, además de los músculos que trabajan habitualmente en reposo (intercostales y diafragma) pueden llegar a intervenir (en función de la intensidad de ejercicio) los músculos escalenos y esternocleido-mastoideos. En la espiración, además de la restitución de la energía elástica almacenada, hay una participación activa de la musculatura espiratoria (intercostales espiratorios y abdominales). 

Ahora vamos a ver un aparato que nos sirve para trabajar esa musculatura inspiratoria y como consecuencia de este entreno vamos a obtener una mejora de la respiración, de la calidad de vida y de lo que buscamos con mas interés el rendimiento físico.
El entrenamiento con el POWERbreathe es bastante sencillo, hay que realizar 30 respiraciones con el dos veces al dia. El volumen en este caso es el numero de inspiraciones y la intensidad el nivel de resistencia  del POWERbreathe, las inspiraciones tienen que ser completas para trabajar la musculatura en todo su rango de movimiento y de forma rápida para que se parezca lo máximo posible a la velocidad de contracción que se produce con el ejercicio físico hay una mayor demanda respiratoria.

Para mas información sobre este aparato http://www.powerbreathe.es/index.html

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