lunes, 22 de julio de 2013

Acortamiento de isquiotibiales

¿Cuáles son los músculos “isquiotibiales”? Es el conjunto formado por cuatro músculos (bíceps femoral, semitendinoso y semimebranoso) que encontramos en la parte trasera del músculo, básicamente antagonistas del cuadriceps (parte delantera) y con función principal de flexión de rodilla. Además, interviene en otros movimientos como rotación de cadera (tanto interna como externa, dependiendo del músculo) y extensión de la cadera o muslo. También debemos tener en cuenta que interviene de forma excéntrica en muchas amortiguaciones de distintos gestos deportivos.

El asunto está en que la musculatura posterior del muslo es una de las que sufre mayor acortamiento incluso en personas activas, tanto por su naturaleza tónica como su gran implicación en algunas prácticas deportivas, como el fútbol o el atletismo de fondo. Debemos tener en cuenta que la musculatura isquiotibial recibe una gran carga cuando caminamos en la carrera en el momento del contacto con la superficie (pisada) o, por ejemplo, cuando permanecemos muchas horas sentados con las rodillas flexionadas.
Estos acortamientos son bastante fáciles de detectar por la rigidez que podemos tener al caminar o al estirar las rodillas, produciendo a medio-largo plazo molestias que van desde simples señales de alarma (el propio agarrotamiento, pinchazos, calambres) hasta molestias a nivel lumbar (con, posteriormente, todos sus reflejos o compensaciones al resto de la columna), de cadera e incluso en articulaciones inferiores (rodilla). En el caso extremo de un acortamiento no tratado a tiempo llegamos a problemas como hiperlordosis o hipercifosis llegando a problemas de discos como protusiones o incluso hernias.
Pruebas para detectar acortamiento en los isquiotibiales.
Normalmente se ha tomado como válido el típico “test del cajón” en el que el sujeto se sentaba con las piernas estiradas en el suelo y alargaba los brazos hacia un banco con marcas de medición por delante o detrás del tope con los pies. Aunque sigamos viendo que esta prueba se realiza en bastantes tests deportivos o incluso de salud, vamos a descartarla dado que son muchos los factores que pueden alterar la misma (brazos largos, piernas cortas, acortamiento en otros segmentos como rigidez vertebral, étc.) por lo que os proponemos otra prueba sobre camilla. En este caso vamos a dejar al compañero-cliente-paciente tumbado completamente (preferentemente en camilla o similar) y realizaremos una flexión máxima de cadera sin que su otra pierna pierda contacto con la superficie. Los grados habituales deben pasar de 75 considerando acortamiento ligero los 70º y severo los 60º o menos, necesitando incluso ayuda a nivel médico.
Otro método menos conocido consiste en medir el ángulo de flexión lumbo vertical con una flexión de tronco. En este caso, si el ángulo alcanza los 50º podemos también hablar de acortamiento.
TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN:
Lógicamente, tras ver sus características es bastante deducible que debemos estirar esta musculatura siempre al finalizar nuestras sesiones de entrenamiento o incluso en otras específicas de flexibilidad y relajación. Por otra parte, ya son varias las voces de expertos que comentan la conveniencia de sesiones de estiramiento y relajación por separado a las de fuerza y no al acabar los entrenamientos. También son de cada vez más recomendados los trabajos de compensación muscular o trabajo de antagonistas, en este caso, es bastante probable que encontremos debilidad en cuadríceps (extensores de la rodilla) y glúteos, ambos deberán tener un trabajo específico para mejorar la zona.
Volviendo a la relajación y estiramiento, además del clásico “stretching”, también podemos trabajar otras técnicas, siendo las de PNF o “facilitación neuromuscular propioceptiva” las más recomendadas por los expertos. En casos más graves optaremos por masajes descontracturantes no sólo de la musculatura isquiotibial, sino de la zona lumbar, de cadera e incluso sobre el poplíteo (músculo del hueco de la rodilla).
La técnica de estiramiento convencional más utilizada en este caso se basa en poner la pierna a “trabajar” en flexión dorsal y llevándola hacia delante y bajando con los brazos hacia el pie (más flexibilidad) o la rodilla de la pierna contraria (menos). No es recomendable apoyarse sobre la pierna en estiramiento por precaución ni elevar la pierna a alongar sobre otra superficie (espalderas, por ejemplo) ya que podemos sufrir cualquier tipo de desequilibrio.
Nuestra recomendación en estos casos, sin embargo, va enfocada a la práctica de PNF con un entrenador. Este método consiste en alternar estiramientos pasivos o asistidos con contracciones isométricas tanto del músculo implicado como de su antagonista.
Las nuevas tendencias nos han traído la posibilidad de aplicar métodos más innovadores con distinta maquinaria. En este caso los más utilizados son la electroestimulación (con programas específicos de recuperación) o el uso de plataformas vibratorias para facilitar el estiramiento.

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