martes, 23 de julio de 2013

Tomar una sauna



En el deporte, tan importantes como el entrenamiento, son la nutrición, y el descanso y la recuperación. En el siguiente artículo hablaremos de las bondades de la sauna, como método reparador.


En la sauna se utiliza calor  (seco o húmedo) que provoca una abundante sudoración del cuerpo como mecanismo de refrigeración. La diferencia de la sauna con cualquier método local de calor (un gel calentado en el microondas, unas corrientes, etc), es que el calor localizado suele afectar a la piel y no a los tejidos profundos, ya que antes de que el tejido muscular llegue a calentarse, la temperatura de la piel podría aumentar demasiado, incluso resultar dañada. Para llegar a los tejidos, disponemos de las saunas y los baños de vapor, que afectan a los sistemas nerviosos y endócrino. El grado de profundidad que alcanza la radiación térmica de una sauna, es de unos 4 cm, suficientes para estimular la sudoración sin producir sensación de sofocación o malestar.
Beneficios
Mejora la circulación sanguínea.
  • Al abrirse los poros para eliminar el sudor pues las glándulas sudoríparas se vasodilatan, también se eliminan toxinas, impurezas de la piel, incluso alcohol y nicotina (después de un día de resaca es el mejor mecanismo de depuración que existe si no estamos en condiciones de hacer deporte). Respecto a la eliminación del alcohol con el sudor, esto se puede comprobar cualquier tarde-noche de verano con mucho calor, como el alcohol afecta menos al organismo. Si no se eliminan las toxinas, persiste la fatiga en el deportista.

  • Se despejan las vías respiratorias  al hacer más fluida la mucosidad. Las saunas con vapor de eucalipto son muy efectivas en éste sentido.

  • Tiene efecto relajante.

  • Después de una sesión de sauna te quedas “como la seda”. Muy recomendable por tanto para aquellos que tienen problemas de insomnio. Este efecto relajante debido a la liberación de endorfinas, también ayuda a aliviar las dolencias articulares.

  • El calor también caldea al SNC. Favorece la transmisión nerviosa muscular y facilita una comunicación más eficiente y potente entre el músculo y el cerebro.

  • Aspectos a considerar

  • Mucha gente no sabe el momento en el que tiene que darse una sauna, y es muy normal en los gimnasios, quienes van directos tras realizar ejercicio intenso. Esto es un error. Después de una sesión de entrenamiento o competición deben transcurrir entre 6 a 8 horas antes de introducir cualquier forma de calor, incluida una sesión de sauna, sea seca o húmeda. Tras una sesión de entrenamiento perdemos líquidos y sales minerales, y si nos damos una sauna, aún perderemos más líquidos, dificultando la recuperación post-entrenamiento. Es un mito que arrastra diferencias motivos como “… si vas a la sauna tras el entreno pierdes grasa, si vas a la sauna tras entrenar tienes menos agujetas al día siguiente, etc…”. Todo ésto es falso.

  • Otro tema que hay que dejar claro es el tiempo de aplicación, y si es necesario ducharse previamente. Habitualmente son suficientes de 5 a 20 minutos (combinados con una ducha fría de 1 a 2 minutos), empezando por las extremidades, y posteriormente por el centro del cuerpo. Antes de meternos a la sauna, deberemos tomar una ducha con agua templada o caliente y jabón, para limpiar la superficie de la piel, y además, para activar la circulación sanguínea. La ducha fría en medio del tiempo de sauna, es para conseguir la contracción de los vasos sanguíneos (vasoconstricción) y estimular la circulación sanguínea.

  • ¿Me pongo de pie? ¿sentado? La mejor posición es acostarse con una toalla, que previamente ha sido sumergida en agua fría sobre la cara (además de la toalla sobre la que nos acostamos para no darnos un quemazo, además de por motivos de higiene) . La mayor parte de las pérdidas de calor se producen por la cabeza, y cuando se está en un ambiente caluroso, la cabeza es particularmente sensible al calor excesivo debido a su elevada irrigación sanguínea y a los mecanismos reguladores del calor en el cerebro (1). Tras estar tumbados en el banco, una vez que nos reincorporemos, hacerlo progresivamente, ya que nos podemos sentir mareados.

  • Una vez terminada la sauna, ¿que hago? Pues hay que darse una ducha con agua templada-fría, empezando por los pies, hacia el centro del cuerpo. Nunca ducharse con agua caliente. Algo que hace casi todo el mundo por desgracia.
  • Hay que controlar nuestro nivel de hidratación. Beber en abundancia, ya que en la sauna se producirá sudoración y por tanto, una leve deshidratación.

  • Contraindicaciones

  • No todo son ventajas, y existen ciertos aspectos a tener en cuenta y otros, donde la sauna es contraindicada. No entrar a la sauna si estás cansado. Tampoco si acabas de comer y tienes el estómago lleno. En caso de deficiencias cardiacas, está completamente contraindicada (arritmias, o infartos de miocardio recientes, ya que la sauna produce un aumento del ritmo cardiaco). También está contraindicada para personas con enfermedades pulmonares como la bronquitis.

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