lunes, 12 de agosto de 2013

Ciclismo. ¿Cual es la cadencia ideal?


Son varios los factores que pueden alterar el costo energético al pedalear: la altimetría del camino, el desarrollo utilizado, la velocidad del viento, el ir a rueda en un pelotón, rodar solo, cambios bruscos en la producción de potencia propios de intentos de una fuga en una competición y la elección de una cadencia la cual va a tener múltiples repercusiones en todo el organismo. En función de la cadencia elegida para pedalear, ciertos parámetros fisiológicos pueden verse modificados (concentraciones de lactato , frecuencia cardiaca , máximo consumo de oxigeno).

Podemos inferir que el entrenamiento es un proceso que tiene como objetivo el aumento en las reservas energéticas, así como un consumo económico de las mismas durante la competición. Utilizar la menor cantidad de energía posible para alcanzar y poder mantener una elevada producción de potencia es uno de los propósitos más precisos que debería perseguir cualquier ciclista independientemente de su nivel. Ante esta afirmación podemos preguntarnos: que rol juega la elección de una determinada cadencia para mantener una elevada producción de potencia?
La elección de la cadencia puede obedecer a algunos de los siguientes puntos:
·Tipo de prueba (contrarreloj individual, pelotón, xc, rally, rural bike o pista)
·Niveles de máximo consumo de oxigeno
·Valores absolutos y relativos de producción de potencia
·Pendiente del terreno
·Desarrollo a movilizar
·Ir a rueda en un pelotón
·Niveles de fatiga
·Porcentaje de fibras musculares
Diversos estudios han desarrollado hipótesis en relación a la elección de una cadencia óptima en función de algunos de los puntos anteriormente citados, aunque sobre los que más se han apoyado han sido el tipo de prueba y la pendiente del terreno. En uno de ellos Lucia y col. (2001) monitorizaron a siete ciclistas durante grandes vueltas e informaron que la cadencia preferida durante la ascensión a altas montañas fue de 71 rpm, en contrarreloj individuales en llano de 89 rpm, y en etapas llanas de 92,4 rpm.
En otro estudio (Vogt y col, 2008) se realizó el seguimiento a 10 corredores profesionales durante las principales etapas de montaña del Tour de Francia de 2005. Aquí ya centrados en las respuestas de cada ciclista en subidas (o como los españoles les llamamos “puertos”), se llegó a la conclusión de que el patrón general encontrado fue una relación directa de cadencias más elevadas con potencias más altas. Los escaladores tenían una cadencia y producción de potencia más elevada (300-3120 w- 70-75 rpm), tanto en los puertos que proponían un menor porcentaje de ascenso como en los de mayor, que los gregarios (287-292 w- 69-71 rpm) o aquellos ciclistas con menos virtudes para pedalear contra la gravedad, y con un mejor rendimiento para hacerlo en llano.
Por su parte Foss y Hallen (2005) realizaron una prueba que implicaba completar una cantidad de trabajo establecida en el menor tiempo posible. La carga se modifico de manera individual pudiendo cada ciclistas autoajustar la potencia en cada cicloergómetro intentando simular una prueba contrarreloj de 30 minutos. Se fijaron distintas cadencias de 60, 80, 100 y 120 rpm para completar el test. Posteriormente se realizó otra contrarreloj pero con la posibilidad de que cada ciclista eligiera la cadencia que le sentara más cómodo. La media de las cadencias libremente elegidas fue de 90 rpm, mientras que el mejor resultado obtenido en la primera evaluación fue a cadencias de 80 rpm. Se llegó a la conclusión que con esfuerzos realistas y que simulaban condiciones de competición (contrarreloj) tanto el mejor rendimiento como la más eficiente cadencia de pedaleo puede alcanzarse en el rango de 80-90 rpm.
Una teoría interesante es la que promueven Hansen y Ohnstad (2008), los cuales afirman que la elección de la cadencia puede provenir de un inherente “metrónomo” integrado en el cerebro. Otro de los determinantes a la hora de elegir el ritmo de pedaleo va a ser el porcentaje de fibras musculares de cada sujeto. Los ciclistas con un mayor porcentaje de fibras rápidas tenderán a pedalear con una menor cadencia, y lo contrario los que tengan un porcentaje mayor de fibras lentas.
Sin dudas que este es un tópico muy interesante a desarrollar que suscita un elevado interés tanto en ciclistas como entrenadores. Los hallazgos demuestran que en función de las necesidades de la prueba los ciclistas optan por una cadencia determinada que va a estar influenciada por el nivel de rendimiento, la experiencia y los años de entrenamiento que harán más eficiente y económico el pedaleo.

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