martes, 12 de noviembre de 2013

Hierro (Fe)


Entre sus funciones se encuentra la de ser parte constituyente de la hemoglobina, molécula que se encarga del transporte de oxígeno en el interior de los glóbulos rojos; ser parte constituyente de los citocromos y de las proteínas para la fosforilación oxidativa y como componente de la enzima lisosomal el hierro es necesario para una adecuada fagocitosis. 


El conocimiento de la fisiología, la absorción y el metabolismo del hierro resulta fundamental en medicina del deporte. 
El hierro en el organismo se encuentra distribuido de la siguiente manera: un 60 a 65% en la hemoglobina, un 4.5% en la Mioglobina, un 10% en enzimas y un 20-30% en depósitos (como Ferritina y Hemosiderina) Un 0.15% se encuentra circulando (como Transferrina), en citocromos o en otras enzimas. 
Los niveles normales de hierro en sangre en adultos se encuentran entre los 65 a 200 ug./dl. Con cifras algo superiores en hombres que en mujeres. 
La Transferrina proviene de la síntesis hepática y cuenta con una vida media plasmática de alrededor de 8 días. Para el hombre los niveles normales son de 350 ± 50 ug/dl. Y para las mujeres de 380 ± 70 ug/dl. Cada 500 ml. De sangre contiene alrededor de 250 ug. De hierro que no se encuentra incorporado a la hemoglobina, sino unido a la Transferrina. 

El hierro se deposita como Ferritina principalmente en hígado, bazo y médula ósea. Esta capacidad de depositarse en determinados órganos le permite proteger a las células de altas concentraciones de hierro libre, las que resultarían ser tóxicas. 

Los niveles en sangre de Ferritina son proporcionales al hierro medular e inversamente proporcionales a los de Transferrina. Con esto se puede sugerir que la Ferritina constituye un reflejo de los depósitos orgánicos de hierro. Un microgramo de Ferritina es igual a 8 mg. de hierro en depósito o a 120 microgramos por kilo de peso. Estas cifras aumentan luego del nacimiento por la destrucción de la hemoglobina fetal, lo que estaría indicando un aumento de los depósitos. Luego los valores disminuyen en la niñez por la síntesis de hemoglobina adulta. La ferritinemia media es de 40 ug/dl para la mujer y de 170 para el hombre. En aquellos sujetos que presentan deficiencia de hierro los niveles medios pueden descender hasta los 4 ug por dl. 

El hierro es el mineral que más ha sido estudiado en relación con el deporte. La anemia ferropénica influye de manera negativa en los deportistas ya que se ocasionan distintas alteraciones metabólicas y en el aparato cardiovascular. Con la disminución de la hemoglobina y/o el número de hematíes la viscosidad de la sangre es menor y por lo tanto disminuye la resistencia que oponen los vasos a la circulación sanguínea. El problema radicaría durante el esfuerzo, ya que el corazón se vuelve incapaz de incrementar el gasto cardíaco para cubrir las nuevas necesidades de oxigeno requeridas por los músculos en actividad. Como consecuencia, el rendimiento de los tejidos disminuye debido a que están trabajando en condición de hipoxia. 

Otro punto a considerar en la presencia de anemia, es que esta se acompaña de una mayor frecuencia cardíaca ( Según Gardner  por cada gramo que disminuye la hemoglobina, la frecuencia cardíaca se incrementa un 4.7%) y durante los esfuerzos submáximos se genera una cantidad mayor de ácido láctico con la consecuente disminución del rendimiento y un mayor tiempo de recuperación tras el esfuerzo. 

Las dietas de deportistas estudiados mediante encuestas alimentarias contiene entre 5 y 7 mg. de hierro por cada 1000 calorías. (finch, C. A. et al. 1979) La ingesta mínima recomendada en deportistas es de 20 mg/ día en el hombre y 25 en la mujer. 

En cuanto a la absorción del hierro, esta está determinada por distintos factores como pueden ser el tipo de hierro del que se trate (hemínico o no hemínico), la elaboración del alimento, la presencia de determinadas sustancias, el flujo menstrual en la mujer, el tipo de deporte practicado y la intensidad del mismo. Hay sustancias dietéticas y medicinales que reducen la absorción de hierro, estas son las sales de calcio y fosfato, los fitatos, el ácido tánico del té, el sulfato de cinc de los preparados de minerales y vitaminas y los antiácidos. Las técnicas de preparación y cocción de los alimentos también afectan su biodisponibilidad de manera negativa, ya que el proceso de hervido reduce en un 20% la cantidad de hierro contenida en los vegetales, y la molienda, reduce hasta un 80% el hierro contenido en los cereales. También hay sustancias que favorecen su biodisponibilidad como ser el ácido ascórbico, los azúcares y los aminoácidos que contienen azufre. Se considera que un 40% del hierro contenido en alimentos animales es hémico, mientras que el resto del hierro proveniente de la dieta sería no hémico. Del hierro hémico se absorbe aproximadamente un 23% y del 8% para el resto del hierro, siempre que exista una adecuada cantidad de ácido ascórbico, es decir, más de 75 mg. La absorción disminuye un 5% si la cantidad de ácido ascórbico es de 25 a 75 mg. y se reduce aún más si la cantidad de ácido ascórbico es menor de 25 mg. 

En base a este concepto, las comidas pueden clasificarse en la medida que su disponibilidad de hierro sea alta, media o baja.

 - Comida con baja disponibilidad de hierro: cuando la ingesta es de menos de 30 gramos de carne y menos de 25 mg de ácido ascórbico. 

- Comida con disponibilidad media de hierro: cuando la ingesta es de 30 a 90 gramos de carne junto a 25 a 75 mg. de ácido ascórbico y hierro no hémico en cantidad adecuada. 

- Comida con alta disponibilidad de hierro: cuando la ingesta es de más de 90 gramos de carne junto con más de 75 mg. de ácido ascórbico y hierro no hémico en cantidad adecuada.

La absorción de hierro en el organismo se produce en un porcentaje que está determinado por las fórmulas: Absorción = 0.022 * dosis de hierro, elevado a 0.676 en el varón y a 0.668 en la mujer (Heinrich, citado por Raimondi, E. 1960)
Por lo tanto, se calcula que un deportista, sin deficiencia de hierro, absorbe entre el 5 y el 10% del hierro aportado por la dieta; porcentaje que cambia de un 10 a un 20% si presenta deficiencia. (Finch, C. A. et al. 1979) Las dietas vegetarianas, los deportes de fondo, el embarazo y la menstruación en la mujer son factores de riesgo que pueden conducir a una anemia ferropénica, por lo que en estos grupos se considera una suplementación durante algún tiempo, con el objetivo de llevar la Ferritina sérica a sus valores normales. (Beutler, E. 1960) (Newhouse, L. J. et al 1988) Aunque no está demostrada una disminución del rendimiento deportivo en ausencia de anemia aunque los valores de Ferritina sérica estén disminuidos. 

Así mismo, puede estimarse la cantidad de hierro que podría llegar a acumularse en el organismo en personas normales cuando es administrado durante períodos prolongados de tiempo, debido a que tanto el hierro absorbido como el excretado dependen de la cantidad de hierro almacenado en el cuerpo (Beutler, E. 1960) Sobre la base de datos actuales, el hierro perdido por el organismo puede aproximarse a 0.0009 * depósito de hierro corporal en gramos para los varones y a 0.0009 * depósito de hierro corporal en gramos + 0.0005 para las mujeres con menstruación. Por lo que a medida que disminuye la fracción de hierro absorbido y aumenta el excretado, se logra un equilibrio a nivel del hierro corporal que depende de la dosis administrada. Los alimentos fuentes de hierro son las carnes en general, el hígado, la yema de huevo, los cereales integrales, los frutos secos y las levaduras.


IMPORTANCIA DE LA SUPLEMENTACIÓN DE HIERRO EN DEPORTISTAS

La prevalencia de anemia Ferropénica (AF) en deportistas es mayor a la registrada en poblaciones sedentarias. En efecto, y sobre todo en atletas del sexo femenino, existen informes científicos que señalan la existencia de ingestas marginales o inadecuadas de hierro. En su presentación en la reunión de trabajo sobre el Papel de los Suplementos Dietéticos para Individuos Físicamente Activos (Bethesda, 1996) los científicos estadounidenses comenzaron analizando las características del contenido y disponibilidad del hierro de la dieta occidental. 

Respecto a la biodisponibilidad, destacan, es importante considerar que el hierro hémico (contenido en las carnes) presenta una eficiencia absortiva mucho mayor que el no hémico, por lo cual los vegetarianos exhiben un riesgo mayor de desarrollar Anemia Ferropénica (AF). Si bien existen sustancias que mejoran la absorción de hierro no hémico, es superior el número de los factores dietéticos, como los fitatos, fenoles y salvado, que interfieren con la absorción de esta forma de hierro. Con relación a la biodisponibilidad en los suplementos, ésta depende del tipo de preparaciones utilizadas ya que el agregado de sales de calcio, por ejemplo, disminuye la absorción de hierro. Cuando estos suplementos multivitamínicos se ingieren con las comidas o con café o té, la biodisponibilidad se reduce aún más. Un riesgo adicional que presentan los suplementos de hierro que se expenden sin receta médica es el alto contenido que aportan (más de 50 mg/día) que ocasionan efectos adversos notorios, como es el caso de la constipación. Por este motivo y apoyándose en los resultados obtenidos en poblaciones de países en vías de desarrollo y trabajos en deportistas, los autores recomiendan el empleo de suplementos de hierro en bajas dosis. En efecto, el aporte de sulfato ferroso en dosis menores de 125 mg (39 mg de hierro elemental) impiden el descenso de la Ferritina y se encuentran libres de efectos adversos. 

Luego del análisis de estas los 3 grupos de deportistas con mayor riesgo de desarrollar AF son las mujeres, los corredores de largas distancias y los vegetarianos. En estos 3 grupos de atletas, se recomienda enfatizar los beneficios de una dieta con adecuado aporte de hierro hémico y no hémico. El uso indiscriminado de suplementos de hierro de venta libre debe ser considerado como una medida contraproducente e indeseable. Por lo contrario, el empleo de suplementos farmacológicos apoyados en evaluaciones hematológicas constituye una elección criteriosa. En efecto, puede registrarse toxicidad por hierro aún en individuos que no se encuentran genéticamente predispuestos que reciben suplementos de hierro en dosis que superan los 75 mg de hierro elemental. 

En síntesis, en la práctica deportiva no debe olvidarse el riesgo de desarrollar AF pero hay  que adoptar una conducta cautelosa con respecto a la suplementación, alertando a los atletas acerca del riesgo del uso indiscriminado de suplementos de alto contenido del mineral.

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