domingo, 17 de noviembre de 2013

Taurina


La Taurina, al igual que la glutamina, es otro de los aminoácidos considerados como “aminoácido esencial condicionado o convertible en esencial”.  


Este aminoácido sulfatado (contiene un grupo de azufre en lugar de un grupo carboxilo) se encuentra de forma natural en el calostro que segregan las madres en los primeros días del alumbramiento y en la leche materna, por lo que es especialmente necesario para los recién nacidos (las leches de continuación de bebés llevan adicionado dicho aminoácido).  

Aunque puede sintetizarse en el organismo a partir de los aminoácidos metionina y cisteína utilizando a la vitamina B6 como cofactor de la reacción enzimática, dicha producción endógena no es suficiente para lograr la cantidad óptima que pueda provocar los efectos beneficiosos de este aminoácido. Esa es la razón por la cual se necesita un aporte exógeno adicional. Además, después de la glutamina es el segundo aminoácido en forma libre más abundante en el tejido muscular. Este aminoácido tiene un interés especial en el deporte debido a sus numerosas aplicaciones pero también es importante para la salud en general.  

Para comenzar, es un “imitador de insulina” y como tal actúa de forma similar a dicha hormona ayudando a “empujar”a la glucosa y a los aminoácidos dentro de las células musculares, es decir, incrementa el metabolismo de la glucosa y de los aminoácidos y tiene un efecto hipoglucémico (disminuye los niveles de glucosa en sangre).  

El resultado es un aumento de la síntesis proteica. En segundo lugar, se ha observado que dosis diarias de 1.500 mg (separadas en 3 dosis de 500 mg) pueden producir una disminución del catabolismo proteico (recordar que catabolismo significa destrucción de tejidos, con la correspondiente disminución de masa muscular).  

La Taurina es importante en el anabolismo natural (crecimiento) de los músculos de contracción rápida. Hemos comentado antes que hay una elevada concentración de Taurina en forma libre en los músculos esqueléticos.  

Una de las razones fisiológicas es su participación en el mecanismo de contracción-excitación de las fibras musculares (más concretamente en la transmisión del impulso nervioso a nivel neuromuscular).  

El mecanismo de contracción obviamente es la base para el éxito en el entrenamiento. También hay evidencias de que son las fibras rápidas del músculo las que se ven más afectadas que las lentas. A nivel cardiovascular la Taurina regula la presión arterial a la vez que fortalece el músculo cardiaco. Por último, este aminoácido también puede estar implicada en la regulación del volumen de algunas células, como las células nerviosas y las musculares. 

El ejercicio intenso y las situaciones de estrés provocan una disminución de los niveles de Taurina en el organismo lo cual puede manifestarse en trastornos funcionales de ciertos tejidos donde puede actuar como modulador del crecimiento. De hecho, su asociación con otros aminoácidos estimula la hormona del crecimiento. 

Los beneficios del empleo de este aminoácido en nutrición deportiva son enormes y muy comparables a los de la glutamina como agentes anticatabólicos. Por eso, los suplementos suelen ser fórmulas en las que se combinan ambos aminoácidos para crear un efecto sinérgico (es decir, se suman los efectos para aumentar el resultado).  

También se está añadiendo la Taurina a fórmulas energéticas que contienen vitaminas (especialmente del grupo B), hidratos de carbono y cafeína por su supuesta capacidad estimulante.  

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