jueves, 3 de abril de 2014

Protege y recupera tus huesos andando

Una de las ventajas que tiene el ejercicio sobre otro tipo de actividades es que prácticamente cualquier persona, independientemente de su edad o condición física, puede realizarlo. 

Obviamente, la intensidad del mismo debe adaptarse a cada uno, y es precisamente por esto por lo que caminar se hace tan recomendable para una gran cantidad de personas, debido a su exigencia no excesiva y la facilidad de su realización. Además, está comprobado que fortalece los huesos, llegando a ayudar a la recuperación de fracturas, aliviando dolores musculares y quemando calorías.
Las investigaciones han demostrado que caminar de forma regular protege los huesos, e incluso acelera la recuperación de personas que requieren rehabilitación a causa de una lesión. Un estudio elaborado por la AOSSM (Asociación Americana de Ortopedia y Medicina del Deporte) indica que las personas que caminan regularmente tienen un riesgo de sufrir una fractura tres veces menor que las que no realizan deporte alguno.
Esto se debe a que al andar se obliga a los huesos a trabajar más, lo que los vuelve más resistentes, evitando la pérdida de masa ósea y la descalcificación, reduciendo así el riesgo de padecer osteoporosis. Al caminar al aire libre también se recibe vitamina D (por los rayos del sol), fundamental para los huesos y para mantener una coordinación muscular que a su vez reduce el riesgo de fracturas. Andar regularmente igualmente activa la circulación, favoreciendo que todas las partes del cuerpo reciban los nutrientes necesarios.
Al margen de los huesos, caminar regularmente también ayuda a mantener la masa muscular, lo cual evita muchos dolores articulares. Al mismo tiempo, favorece la recuperación ante otros esfuerzos de gran intensidad, por lo que también es un hábito muy adecuado como complemento para personas que practican otro deporte.
Intensidad
Para aprovechar realmente sus beneficios, la intensidad al caminar debe ser entre moderada e intensa. Esto quiere decir que el ritmo será superior al que llevaríamos paseando por la calle, aunque sin que se produzca un cansancio excesivo, consiguiendo un trabajo adecuado de corazón y pulmones. Al principio y si el nivel es muy bajo, sí es preferible un ritmo algo más suave, y yo suelo recomendar marcar objetivos de tiempo mejor que de distancia en estos casos.
Es importante mantener una velocidad más o menos constante, con una postura en la que mantengamos la cabeza erguida y la espalda recta para que el aire entre bien a los pulmones. La técnica debe ser adecuada, y la respiración también. Es preferible hacer respiraciones profundas,inspirando por la nariz y expulsando el aire por la boca. Con todo esto, has visto que con muy pocos medios se puede obtener un gran beneficio a cualquier edad y con cualquier condición física previa, simplemente se requiere un poco de dedicación.

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