jueves, 25 de junio de 2015

"Delgafofo"



Tú no quieres perder peso. Perder peso es muy fácil. Demasiado. Solo tienes que reducir tu dieta a ensaladas y correr durante una hora todos los días para ver cómo bajan los números en la báscula.


Sin embargo, perder peso de esa forma tiene unas consecuencias nefastas. Cuando pasas hambre, tu cuerpo se devora a sí mismo. Junto con la grasa desaparece también tu masa muscular. Como no puedes pasar hambre permanentemente, algún día vuelves a comer como antes, y recuperas el peso. Pero ese peso que recuperas es solo grasa. Tu masa muscular, el único tejido que acelera tu metabolismo y consume la grasa, se ha ido para no volver. Te has convertido en una persona delgada-gorda. Lo mismo ocurre cuando sigues una terrorífica dieta depurativa, que en realidad es una dieta de hambre.

Las personas delgafofas tienen poco músculo y un alto porcentaje de grasa. Brazos delgados pero con carnes colgantes y piernas con forma de zanahoria. Debajo de esos michelines hay una persona delgada, pero débil.


La báscula no sirve. El porcentaje de grasa es lo que marca la diferencia. Las esqueléticas modelos de pasarela pueden tener un 13% de grasa corporal. Una mujer delgafofa tiene los mismos músculos que la modelo de pasarela, pero con un 30% de grasa corporal que hace que aumente su peso. En cambio, las modelos de fitness pueden pesar 15 Kg más que la modelo de pasarela, pero su masa muscular hace que tenga un porcentaje de grasa muy bajo. Lo mismo se puede decir para los hombres. No se trata de perder kilos, sino de abrocharse cada semana un agujero menos en el cinturón.

Por si fuera poco, ser delgafofo es un pasaporte para engordar más aún, y desarrollar todo tipo de enfermedades: diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, osteoporosis e incluso cáncer. Por eso el objetivo desde el principio no debe ser adelgazar, sino más bien colocar las cosas en su sitio.

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