lunes, 12 de octubre de 2015

Movimiento y momento. Parte I


La flexión de la columna es uno de los temas mas punzantes a la hora de ponernos de acuerdo sobre la salud de nuestra espalda. Diversos estudios aportan luz a este tema, pero por otra parte pueden crearnos contradicción a la hora de interpretarlos.


Existe confusión entre los términos "movimiento" de flexión y "momento" de flexión. El movimiento de flexión se define como el acto de doblar la columna hacia delante, flexionando la columna vertebral. Este es el término cinemático. El momento de flexión se refiere al acto de crear un momento o torque de flexión. Este es el término cinético. Esto independientemente de si se produce o no movimiento. Estar de pie, y empujar una carga requiere que la columna se ponga rígida con activación muscular anterior, por lo tanto, el momento de flexión se produce requiriendo fuerza muscular abdominal, pero no movimiento.

El movimiento de flexión de la columna vertebral desgasta las capas de colágeno en los discos de la columna. Cuando las cargas en la columna vertebral son pequeñas, el movimiento es saludable. A menudo recomendamos el ejercicio de movimiento
 gato-camello llevando a la columna vertebral a través de un rango de movimiento sin carga. 


Por lo tanto, hay un tiempo y un lugar para el movimiento de flexión. Cuando las cargas sobre la columna vertebral son altas en magnitud y con un movimiento de flexión repetido, las fibras de colágeno se deslaminarán de manera acumulativa. Lentamente, el núcleo del disco trabajará a través de las deslaminaciones y creará una protuberancia discal. Cuanto mayor sea la carga, y mayores las repeticiones, más rápido ocurrirá esto (Tampier y col, 2007, Veres y col, 2009). Varios otros eventos se producen en función de la cantidad de estiramiento en los ligamentos de la columna vertebral en el alcance final de la flexión. Por ejemplo, las citoquinas son vinculadas a una inflamación aguda y crónica acumulada con una exposición repetida a movimientos de flexión completa (D'Ambrosia y col, 2010).

Muchas variables influyen en la tasa del proceso de herniación. Por ejemplo, la forma de los discos de las personas, influencia si la hernia será focal (Yates y McGill, 2010) y responderá a ejercicios de rehabilitación tipo los de McKenzie, o no (Scannell y McGill, 2009). Estos sensibles discos tienen predominantemente forma de pétalo. En contraste, los discos ovoides sobreviven mejor a los ciclos de torsión. El espesor de la columna vertebral también influye en la tasa gradual de hernia: las espinas más gruesas presentan mayor estrés de flexión y se hernian más rápido con ciclos de flexión.Por ejemplo, un linebacker de la NFL debe tener discos de mayor diámetro para sobrevivir a la carga de compresión, pero estos mismos discos no lo harán bien al ejecutar 1000 abdominales. En contraste, se me ha señalado que hay en YouTube un tipo de Brasil que hace 1.000 abdominales todos los días, lo que implica que tiene una columna vertebral muy delgada, por lo que los esfuerzos de flexión son pequeños. Pero su columna delgada no sobreviviría a la carga de un solo partido de la NFL. Estos elementos de variabilidad biológica excluyen la recomendación de un enfoque de ejercicio, simplemente porque resultó tolerable para otro individuo. Además, la hora del día influye en el ratio de la hernia. Después de levantarse de la cama, los núcleos de los discos están totalmente hidratados y presentan tensiones mucho más altas durante la flexión. Es más arriesgado entrenar la flexión repetida temprano por la mañana. Los estudios ocupacionales han demostrado que evitar el movimiento de flexión por la mañana reduce el dolor inhabilitante en el lugar de trabajo (por ejemplo, Snook y col, 1998). 

Diferentes espinas significan diferentes mecanismos de lesión, diferentes resistencias al movimiento y diferentes enfoques de entrenamiento.

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