viernes, 22 de abril de 2016

Una imagen vale mas que mil palabras.

La razón principal de la gran mayoría de las personas que entrenan y hacen ejercicio es verse mejor, con y sin ropa. Sé que hay muchas que lo hacen para sentirse y moverse mejor, ambos son objetivos muy valiosos, pero el objetivo principal más común es parecer mejor. Personalmente creo que debería ser una combinación de las 3 pero desde luego una siempre va a tener más importancia.

Sean cuales sean los gustos de cada uno, en general un cuerpo universalmente atractivo se considera así cuando tiene los niveles de grasa corporal bajos, está definido y tonificado y cuando tiene el músculo adecuado en los sitios correctos.

Sinceramente me dan igual las razones que tenga cada uno para entrenar y seguir una alimentación sana. En realidad, con un programa de entrenamiento bien diseñado y una alimentación correcta se consigue todo.

Como dije al principio normalmente el objetivo principal que la gente tiene para entrenar es verse mejor. En este artículo quiero hablar de un método muy fácil para saber si lo estamos consiguiendo o no con el programa de entrenamiento y alimentación que hacemos.

Y seguro que es algo que ya conoces, aunque puede que no aproveches. Es una piedra angular del marketing de dietas milagrosas, pastillas de eliminar grasas y sospechosos aparatos de abdominales. Sí, estoy hablando de las famosas fotos de “antes y después”.




Está bien saber que pierdes grasa, ganas músculo y tonificas el cuerpo pero lo que sí es realmente impactante es poder ver los efectos visuales que estos cambios producen en el cuerpo.

Sacar unas fotos de tu cuerpo antes de empezar y cada 2-4 semanas se hacen de nuevo, aunque sea sencillo, es realmente impresionante ver la diferencia, y sobre todo muy motivador para seguir con el programa.

Hay algunas cosas a tener en cuenta para hacerlos correctamente, te los digo para que puedas también aprovechar de este “método motivante”.

Es importante que las fotos se hagan con las mismas condiciones, es decir:

  • Que se haga con la misma luz y en el mismo lugar.
  • Que la distancia entre la cámara y ti sea siempre igual.
  • Que la altura de la cámara sea parecida cada vez que se haga.
  • Hay que llevar sólo ropa interior para que se vea lo más posible del cuerpo. 
Se sacan de 3 ángulos – de frente, por de tras y de lado.

Pon una fecha o día fijo para hacerlo periódicamente. Por ejemplo el primer y tercer domingo de cada mes. Asegúrate de poner bien la fecha asociada con cada foto para no perder la pista de cuando se sacaron.

Y acuérdate, no tienes que enseñarlas a nadie si no quieres, pero quién sabe, puede que en el futuro estés tan encantado de tus resultados y tu cuerpo que las quieras enseñar a todo el mundo!

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