viernes, 18 de noviembre de 2016

Lactosa en tu dieta


La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. Existen personas a las que la lactosa no les sienta del todo bien, ya que su organismo no la digiere adecuadamente.Pero veamos el por que y que soluciones tenemos.


La lactosa es un disacárido, un azúcar formado por dos monosacáridos unidos: glucosa y galactosa.
Nuestro organismo produce de forma natural una enzima llamada lactasa que es capaz de romper la lactosa en sus dos partes: glucosa y galactosa, haciendo que estos dos azúcares ya puedan ser absorbidos por el intestino.



Para muchas personas la lactosa que se encuentra en la leche es un gran inconveniente a la hora de ingerir este alimento, ya que las digestiones suelen hacérseles demasiado pesadas e incluso en ocasiones pueden hasta generar el vómito en las personas que lo han consumido a causa de una mala digestión. En este tipo de personas la lactosa supone todo un problema, haciendo que se vean obligados a eliminar de su dieta la leche o sustituirla por otros preparados lácticos derivados de la soja.

La lactosa no solo afecta a las personas que no la toleran, sino que al resto nos ralentiza el proceso digestivo haciendo que la digestión no se realice de forma correcta en muchas ocasiones. Esto da como resultado que nos sintamos más pesados, que el estómago genere infinidad de gases derivados de la fermentación…


La intolerancia a la lactosa

Es muy infrecuente que la intolerancia a la lactosa sea peligrosa y es muy común en los adultos. Aproximadamente la mitad de las personas tienen algún grado de intolerancia a la lactosa a la edad de 20 años.
En las personas de raza blanca, la intolerancia a la lactosa con frecuencia se presenta en los niños mayores de 5 años. Ésta es la edad en la que nuestros cuerpos dejan de producir lactasa.
En las personas de raza negra, el problema puede presentarse ya a los 2 años.
La afección es muy común entre adultos de origen asiático, africano y nativo americano.
Es menos común en personas de origen europeo del norte u occidente, pero aun puede ocurrir.
Una enfermedad que comprometa o lesione tu intestino delgado puede provocar que se produzca menos cantidad de la enzima lactasa y por lo tanto sufrir las molestias de la mala digestión de la lactosa.

Reducir la ingesta de productos lácteos que contienen lactosa de la dieta casi siempre alivia los síntomas. También mira las etiquetas de los alimentos para buscar fuentes ocultas de lactosa en productos no lácteos (incluso algunas cervezas) y evitarlas.

La mayoría de las personas con niveles bajos de lactasa pueden tomar hasta media taza de leche una vez sin tener síntomas. Las porciones más grandes (una taza o mas) pueden causar problemas para las personas con la deficiencia.

Los productos lácteos que pueden ser más fáciles de digerir abarcan:
  • La mantequilla de leche y los quesos (los cuales contienen menos lactosa que la leche)
  • Los productos lácteos fermentados, como el yogur
  • La leche de cabra
  • Helado, malteadas y quesos curados o duros
  • Leche y productos lácteos deslactosados
  • Leche de vaca tratada con lactasa para niños mayores y adultos
  • Fórmulas de soya (soja) para bebés menores de dos años
  • Leche de soya (soja) o de arroz para niños pequeños

Tambien puedes agregarle enzimas de lactasa a la leche normal o también puede tomarlas en cápsulas o en forma de tabletas masticables. Igualmente, hay disponibilidad de muchos productos lácteos deslactosados.


No tener leche y otros productos lácteos en tu dieta puede llevar a una carencia de calcio, vitamina D, riboflavina y proteína. Uno necesita de 1,000 a 1,500 mg de calcio cada día, dependiendo de tu edad y sexo. Algunas medidas que puedes tomar para obtener más calcio en la dieta son:
  • Tomar suplementos de calcio con vitamina D. 
  • Comer alimentos que tengan más calcio (como verduras de hoja, ostras, sardinas, salmón en conserva, camarones y brócoli).
  • Beber zumo de naranja que contenga calcio agregado.

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