miércoles, 28 de junio de 2017

Corriendo hacia atrás.


Ya no es algo nuevo, pero el correr hacia atrás se debería de poner de moda. Aunque parezca un disparate, es algo que nos puede ayudar en nuestros entrenamientos consiguiendo así mas beneficios a la hora de competir.


La carrera hacia atrás o retrorunning produce una mayor respuesta cardiopulmonar y una mayor actividad muscular en comparación con la carrera hacia adelante. La carrera hacia atrás ha sido tradicionalmente utilizada en la rehabilitación de trastornos como accidentes cerebrovasculares y en lesiones en las piernas, así como también en períodos cortos durante diversos eventos deportivos.

Correr hacia atrás ofrece a los atletas varios beneficios que tenemos que tener en cuenta.
  • Es un gran entrenamiento cardiovascular. Mediante esta técnica ejercitamos mas músculos que corriendo hacia delante, y no solo eso, sino que también incrementa el consumo máximo de oxigeno y el ritmo cardíaco. Es tal la diferencia entre marchar hacia delante o hacia atrás que una sola vuelta a una pista corriendo hacia atrás pueden equivaler a seis vueltas hacia delante.
  • Aumenta la quema de calorías. Si tu objetivo es perder peso, puede ser un gran aliado contra los michelines, según un estudio italiano publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, al correr hacia atrás quemamos el doble de calorías que haciéndolo de manera convencional.
  • Mejora tu técnica de carrera y tu zancada. La técnica de carrera en corredores convencionales se centra en que el talón es el primero en entrar en contacto con el terreno, mientras que las rodillas actúan como los amortiguadores. Sin embargo es imposible pisar con el talón si nos desplazamos hacia atrás. Esto implica que pisamos con la punta del pie y la amortiguación recae en exclusiva en el tendón de Aquiles y sus músculos cercanos: gemelos y sóleo. Este movimiento de amortiguación terminará con el talón en el suelo si vamos caminando. En este caso, es un ejercicio excéntrico puro que se recomienda a todos los pacientes con molestias en el tendón o con tendencia a las tendinosis. Pero si en lugar de caminar vamos corriendo, el movimiento no termina con el talón en el suelo sino que el tendón de Aquiles actúa como un muelle y hace rebotar el pie hacia el siguiente paso. Este ejercicio es mucho más intenso que el excéntrico puro y se recomienda en pacientes sin dolor aquíleo o en fases avanzadas de la recuperación.
  • Fortalece la rodilla. Como hemos comentado, correr hacia atrás reduce al mínimo el impacto en la articulación de la rodilla. Y es que este ejercicio permite desarrollar los músculos de ambos lados de la rodilla, lo que sirve para fortalecerlas con el paso del tiempo.
  • Mejora la visión periférica y el equilibrio. Correr hacia atrás implica no tener dependencia de la vista, lo que permite desarrollar otros sentidos como el oído. Aunque también ayuda a incrementar la visión periférica y el equilibrio.
  • Mejora la movilidad de la cadera. Para poder hacer los pasos largos, la cadera tiene que extenderse hasta su máximo articular y este es un punto muy importante sobre todo para la gente de más edad, pues ellos suelen tener la cadera un poco rígida. Además, el músculo responsable de este movimiento es el glúteo mayor. Por lo tanto, no sólo se mejora la movilidad de la cadera sino que también se potencia uno de los músculos más importantes para correr.


Pero todo no son ventajas, también hay que tener en cuenta la posibilidad de caer o tropezar al no ver el camino con claridad, generar una mayor tensión en el cuello y las cervicales al tener que girar la cabeza continuamente, y en cuanto a efectividad, perdemos velocidad en la carrera, hacia delante siempre correremos mas rápido. Pero estas desventajas se pueden minimizar eligiendo bien el terreno donde vamos a correr, que este libre de obstáculos, que sea lo mas recto posible y en un recinto cerrado. Empezaremos andando hacia atrás para acostumbrarnos y después pasaríamos a la carrera.

En definitiva, correr hacia atrás varias veces a la semana como forma de entrenamiento puede mejorar su economía de carrera hacia delante, traduciéndose en un mejor rendimiento en sus respectivas distancias de carrera, ya que la mayor parte de la variación en el tiempo de finalización de una carrera entre individuos con aptitud cardiorrespiratoria similar depende de la economía de carrera.

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