miércoles, 21 de junio de 2017

Entrenando el intestino.

Al principio esto os sonara a chino, pero es algo que ya hacen muchos atletas y puede ayudarte a conseguir mejores resultados en tu próxima competición.


El rendimiento deportivo depende en un porcentaje muy alto del combustible y ese suministro de combustible depende directamente de la función intestinal. Por lo tanto debe de ser un órgano a tener en cuenta por todos los atletas y no subestimar su función. Tanto en el ciclismo como en el triatlon, el abastecimiento de combustible durante una carrera puede ser problemático, ya que no es fácil de comer y beber mientras se empuja al ritmo que estos eventos requiere. Es muy común que los atletas tengan problemas de estómago durante la prueba. Las dos opciones que tienen son disminuir la cantidad de combustible a tomar, con lo que pueden quedarse sin energía o deshidratarse, o tomar las cantidades de energía que necesitan y acabar con un malestar estomacal que les obligue incluso a retirarse de la prueba. Podemos decir que se convierte en un concurso de comida. Lo optimo seria un punto intermedio en el que equilibrar la toma de combustible con el confort del estomago. Sin embargo hay otro enfoque que se puede trabajar.

El intestino es un organo extremadamente adaptable y puede ser entrenado de una manera similar a la que entrenamos a los musculos.

En una revisión reciente en Medicina Deportiva se discute la evidencia de que el intestino puede ser entrenado. Mucha de esta evidencia proviene de estudios en animales. Pero la evidencia es fuerte y los pocos estudios que tenemos en humanos apuntan en la misma dirección.

Los participantes de los concursos de comer entrenan su estomago para tomar grandes volumenes de alimentos con las menores molestias posibles, y con ese entrenamiento son capaces de comer grandes cantidades de alimentos en un corto periodo de tiempo que son impensables para una persona promedio y sin entrenamiento. Estas personas se entrenan comiendo durante periodos de tiempo mas largos, dilatan el estomago bebiendo cantidades altas de liquidos o la comida que tendran en el concurso, aumentando el volumen de las comidas progresivamente, y pueden tardar varias semanas para llegar a un nivel en el que realmente sean competitivos.

Esto demuestra la capacidad de adaptacion del estomago para ampliar la capacidad de contenido y para tolerar el contenido una vez dentro. Estos aspectos podrian ser beneficiosos en la situacion de ejercicio.

Otro ejemplo que se refiere a la absorción intestinal: la absorción de carbohidratos durante el ejercicio parece limitada a aproximadamente 60 gramos por hora (al menos cuando se ingiere un solo tipo de hidratos de carbono, por ejemplo glucosa). Una ingesta muy por encima de 60 gramos por hora dará lugar muy probablemente en la acumulación de carbohidratos en el intestino. Sin embargo, el aumento de la ingesta diaria de carbohidratos, principalmente por aumento de la ingesta durante la actividad, se ha demostrado que aumenta la absorción y oxidación de los carbohidratos ingeridos.


Hay una serie de métodos para preparar el intestino para una competición:

  1. Entrenar con volúmenes relativamente grandes de líquido para entrenar el estómago. Con esto conseguimos reducir la distensión y la sensación de llenado durante el ejercicio. A su vez aumentamos el vaciado gástrico, por lo que reducimos los síntomas gastrointestinales y aumentamos el rendimiento.
  2. Entrenar inmediatamente después de comer. Así conseguimos al igual que con el método anterior reducir las distensiones y la sensación de llenado, aumentamos el vaciado gástrico, y ademas aumentamos la capacidad de absorción de carbohidratos y su entrega. Con esto reducimos los temidos síntomas y aumentamos el rendimiento.
  3. Entrenar con una toma relativamente alta de carbohidratos durante el ejercicio. Así obtendremos los mismos beneficios que en el método anterior.
  4. Simular la carrera con la estrategia nutricional. De esta manera sera un entrenamiento "completo" y podremos sentir, experimentar y entrenar todas las variables.
  5. Aumentar el contenido de carbohidratos en la dieta. De esta manera conseguimos aumentar la capacidad de absorción de carbohidratos y la capacidad de oxidación de estos, consiguiendo un mayor rendimiento, pero no quiere decir que durante la prueba no podamos tener malestar gastrointestinal, puesto que no hemos asociado ese aumento de carbohidratos con la realización de ejercicio de forma simultanea.


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